Jalea de membrillo

El otoño es la estación más propicia para que los árboles se preparen para recibir el invierno; el desprenderse de su follaje hará que la nieve caiga directo al suelo, sin afectarlo considerablemente.

Pero el otoño es también la época del membrillo; es el tiempo de aprovechar la generosidad del fruto, que obsequia su esencia para la confección de muchos y variados dulces.

Desde mermeladas (dulce que toma su nombre de marmelo, denominación portuguesa para el fruto de membrillo), sin olvidarnos de ricos bizcochos, exquisitas tartas, excelentes purés y, cómo no, hasta insuperables jaleas.

La versatilidad del membrillo da pie a que vuele la imaginación y que cada familia o persona lo usen en la preparación de su postre favorito de manera diferente a los demás. No obstante, el resultado será siempre el mismo: un dulce y placentero manjar. 

Sea el producto casero o el de marca comercial, el de membrillo es un postre irrenunciable para quien se declare amante de él; por su color, su textura, su sabor, que generan placeres que rayan en lo adictivo.

La preparación de un postre de membrillo, como la jalea, es cosa de aplicarse un poco a la faena culinaria, juntar los ingredientes requeridos y cuidar que la mezcla y la cocción sean las adecuadas. 

Una buena comida, especialmente si es de caza, se verá muy bien acompañada con cualquier variedad de postre preparado con membrillo; y es que estos dulces no le hacen mala cara a un plato salado.

Cómo preparar jalea de membrillo

Cualquiera sea la forma en que se prepare la jalea de membrillo, los elementos varían solo en cantidad de ingredientes o de tiempo:

  • Membrillos, en cantidades acordes con la de jalea que se desea preparar.
  • Azúcar, suficiente para endulzar y lograr la gelatinización o cuajado de la jalea.
  • El zumo de un limón por cada kilo de frutos.
  • Agua en cantidad tal que cubra los membrillos dentro del recipiente donde se ha de preparar la jalea.

Receta número 1

Ingredientes requeridos para esta primera receta:

  • 2 kilos de membrillos.
  • 2 litros de agua.
  • 1 kilo de azúcar.
  • Zumo de limón.

Pasos para la preparación de la jalea:

  • En una olla con suficiente espacio, se agregan los 2 litros de agua.
  • Antes de cocerlos, es conveniente quitar la pelusa de la piel de los membrillos.
  • Se cortan en trozos, cuatro por cada fruto.
  • Se echan los trozos de membrillo en la olla con el agua y se ponen al fuego durante media hora.
  • Transcurridos los 30 minutos de cocción, se saca el membrillo de la olla y se lleva a escurrir en un recipiente sobre el que se han dispuesto un colador y un paño de algodón.

El paño utilizado no debe tener ningún tipo de olor, especialmente de jabón, pues este puede ser transmitido a la jalea.

  • Una vez que el membrillo ha soltado toda la humedad, el líquido resultante se pone al fuego.
  • A este colado se le agrega medio kilo de azúcar por cada litro de líquido obtenido.
  • A la mezcla de colado y azúcar se le adicionan unas gotas de zumo de limón.
  • Se deja cocer hasta que el almíbar de la preparación tenga una consistencia espesa. 

Para probar, se dejan caer unas gotas del almíbar caliente en agua fría, a cuyo contacto no se disolverá, sino que formará una bola blanda.

  • Aunque el almíbar caliente se note líquido, al enfriar se hará espeso, tomando la consistencia propia de la jalea que se desea.
  • Aún caliente, se vierte en recipientes, preferiblemente en tarros de vidrio esterilizados, los cuales se tapan firmemente.
  • El calor de la jalea proporcionará el vació necesario para su conservación durante un tiempo prolongado, incluso sin refrigeración.

Receta número 2

La preparación de la jalea de membrillo varía solo en muy pocos aspectos. Para esta segunda receta, los ingredientes a usar son:

  • Entre 1,5 y 2 kilos de membrillos.
  • Agua suficiente para cubrir los frutos en la olla.
  • Azúcar en una cantidad equivalente a las ¾ partes o al total del peso del líquido obtenido una vez colados los membrillos cocidos.  
  • El jugo de un limón y medio.

Para la elaboración de esta segunda receta, los pasos son:

  • Se lavan los frutos de membrillo, procurando desprender toda la pelusa que cubre la piel.
  • Se trocean los membrillos y se colocan en una olla o cazuela; se les añade agua hasta cubrirlos totalmente.
  • Se lleva la cazuela al fuego y se cuece durante el tiempo necesario para lograr que el membrillo se vuelva blando; generalmente esto ocurre después de 40 minutos de cocción. 
  • Se cuela o filtra la mezcla hasta obtener todo el líquido posible de la cocción. Se usa en este procedimiento un trozo de tela carente de olor, la cual se coloca sobre un colador.
  • Para obtener el máximo posible de jugo, se deja que chorree durante toda una noche.
  • Si se desea apresurar un poco el proceso de escurrido, se coloca sobre la pulpa un objeto que la presione contra el colador o se puede exprimir con cuidado dentro de una bolsa de tela.
  • Una vez que se ha extraído todo el líquido, se procede a pesarlo y se lleva de nuevo a la olla usada para la cocción.
  • A continuación, y dependiendo de lo dulce que se desee la jalea de membrillo, se le agrega entre un 75 y un 100% de azúcar, equivalente al peso del jugo.
  • Se incorpora el jugo de limón a la mezcla.
  • Iniciamos cocinando a fuego alto; una vez que comience a hervir, se disminuye el fuego a llama baja, para mantener una temperatura media durante el resto de la cocción.
  • No hay un tiempo preciso en el que la preparación alcance el punto de jalea; por lo que hay que ir probando.
  • La jalea, aún caliente, se vierte en tarros esterilizados y se tapan inmediatamente.
Tags:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *